EL CRISTIANISMO NO ES UN SIMPLE LIBRO DE CULTURA O UNA IDEOLOGIA,.
EL CRISTIANISMO ES UNA PERSONA, UN ROSTRO JESUS
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Quienes Somos?
Somos una organización de caracter civico-religioso, de base parroquial que reune en Uniones -así se llama el grupo parroquial- a hombres adultos -casados o mayores de 25 años- deseosos de aprender la fe para poner ese conocimiento al servicio de los hermanos-asi es como nos llamamos los asociados-. Nos preparamos para estar listos para la reconquista de la fé católica del Mundo. Estamos bajo la estrecha dirección de la Jerarquia, siendo el conciliario el parroco o un sacerdote o diacono de la parroquia, para que nos guie en las enseñanzas.
ORIGENES
En la Villa de la Purisima Concepción de Sagua la Grande de la Diocesis de Santa Clara en la República de Cuba el 24 de Febrero de 1926, Don Valentín Arenas Armiñan un hijo de inmigrantes españoles fuertemente católicos de acuerdo con el Rev. Esteban Rivas de la Serna SJ y con la bendición de SS Benedicto XV reunió a 75 hombres con la intención de involucrar a los hombres en la vida de la Iglesia, todos ellos unidos bajo un mismo ideal, un apostolado de perfección que partiendo de la propia persona, llegara al corazón de la inteligencia del amigo, del familiar o del indiferente en materia religiosa.
Si bien los inicios de la Asocoación fueron con un rigor bastante sacramental, lo cual se comprende por la paupérrima vida espiritual de los hombres a principios del siglo XX, por lo que exigieron primero cataquizar, entendido literalmente, a los futuros miembros. Este hecho y otros mas lograron que los miembros adquirieran una madura situación laical que dio origen con otros importantes movimientos a la Acción Católica Cubana.
Al conocer los hombres católicos de otros pueblos los magníficos frutos que cosechaban en Sagua la Asociación desde 1926, pensaron en las ventajas que aportaría al catolicismo el convertir aquel instituto en algo nacional, y así lo comunicaron a los fundadores.
El grupo de Sagua aceptó con muchísimo gusto la idea, pero pidieron a las asociaciones radicadas en Santo Domingo y Máximo Gómez que fueran sus miembros los que citaran a todos los Presidentes y Conciliarios dándoles a conocer que los sagueros correrían con los gastos de alojamiento y comida de todos los asistentes.
La reunión tuvo lugar el día 4 de enero de 1929 en el colegio "El Sagrado Corazón de Jesús con asistencia de representaciones de asociaciones de hombres católicos de quince poblaciones distintas de toda Cuba
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Por el año de 1928 podiamos encontrar en Cuba algunas asociaciones de hombres cat�os que bajo la direccióe un sacerdote rendían una hermosísima labor, pero se echaba de menos una institución de carácter popular que rompiendo los estrechos límites de un pueblo o ciudad, se extendiera por toda la naci�niendo a sus miembros en un mismo ideal y en un apostolado de perfección que partiendo de la propia persona, llegara al corazón de la inteligencia del amigo, del familiar o del indiferente en materia religiosa. Entre la instituciones existentes había una llamada "Asociación de Caballeros Católcos de Sagua la Grande" presidida por el joven abogado Dr. Valentin Arenas y Armiñán siendo el Asesor Eclesiástico el Reverendo Padre Esteban Rivas de la Serna S.J. Al conocer los hombres católicos de otros pueblos los magníficos frutos que cosechaban en Sagua la Asociación desde 1926, pensaron las ventajas que aportarían al catolicismo aquel instituto en algo nacional, y así lo comunicaron a los fundadores. El grupo de Sagua aceptó con muchísimo gusto la idea, pero pidió a las asociaciones radicadas en Santo Domimgo y en Máximo Gomez que fueran sus miembros los que citaran a todos los Presidentes y Conciliarios dandoles a conocer que los sagueros correrían con los gastos de alojamiento y comida de todos los participantes. La reuni�uvo lugar el día 4 de enero de 1929 en el colegio del Sagrado Corazín con asistencia de representantes de asociaciones de hombres católicos de quince poblaciones distintas cuyos nombres se conservan en el acta levantada y de la cual conservo una copia. En líneas generales se tomaron los acuerdos siguientes: Constituir la Asociación de Caballeros Católicos de Cuba, asociación cívico-religiosa con carácter nacional; Seguir el Reglamento y los Estatutos de la Asociación saguera con las modificaciones que exigía la nacionalización de la Asociación que los grupos establecidos en las distintas ciudades y pueblos se llamarían Uniones y para distinguirlas entre sí, llevarían el nombre de la localidad y un número que había de ser el que le correspondiera por fecha de fundación. TOMADO DE "HISTORIA ECLESIASTICA DE CUBA" Rev. Padre Ismael Testé.
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El compromiso de los
laicos en el mundo
La necesidad de una presencia cristiana laical, coherente y eficaz, en los
ambientes en que están en juego cuestiones cruciales de la convivencia social
pone en primer plano la exigencia de una adecuada formación y de una compañía
pastoral de los fieles laicos con puestos de responsabilidad en la « ciudad
secular ». Dado que esta formación cristiana tiene que incluir, obviamente, un
conocimiento profundo de la Doctrina Social de la Iglesia, el Consejo Pontificio
para los Laicos sigue con interés los programas y las iniciativas que
contemplan su estudio, su divulgación y su concreta aplicación en los ámbitos
de la política, del mundo del trabajo, de la actividad empresarial, del
sindicato, del mundo universitario, etc.
El dicasterio ha dado respuesta a esta preocupación promoviendo diversas
iniciativas en el ámbito de la pastoral de los trabajadores y de los
universitarios. Más reciente y especialmente significativo ha sido el Simposio
internacional organizado a los 30 años de la promulgación de la Constitución
pastoral Gaudium et Spes sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo.
Participaron en él cristianos con altas responsabilidades políticas e
institucionales, empresariales y sindicales, académicas, científicas y artísticas
(a niveles nacionales e internacionales), que aportaron una valiosa
contribución a la reflexión sobre cuestiones de gran importancia consideradas
en la segunda parte del documento conciliar (matrimonio y familia, trabajo y
economía, educación y cultura, política y derechos humanos, paz y colaboración
entre los pueblos) y sobre las concretas posibilidades de testimonio y acción
de los cristianos.
La formación de los cristianos laicos para dar testimonio de Cristo en todos
los ambientes, su conocimiento de la Doctrina social de la Iglesia, su
compromiso por la paz y por la creación de condiciones de vida más justas y más
humanas, la necesidad de su acompañamiento y sostén por parte de la comunidad
cristiana y sus pastores... son temáticas siempre presentes en los programas
del dicasterio y en su diálogo con los obispos del mundo entero. Y son también
cuestiones que llaman a la colaboración en el ámbito de la Curia romana, por
ejemplo con los Consejos Pontificios para la familia, de la cultura, de la
justicia y la paz, « Cor unum »...
La participación de los laicos en la vida de las comunidades eclesiales
Otro campo de trabajo del dicasterio es el de la participación de los fieles
laicos en la vida de las comunidades cristianas locales, animados por un
profundo sentido de pertenencia eclesial y enriquecidos por el reconocimiento
de la diversidad y complementariedad –en el seno del pueblo de Dios - de
vocaciones, ministerios y carismas, estados de vida y funciones. Esta
participación, sostenida sobre todo por la vida litúrgico-sacramental, fuente
de la vocación y misión de los fieles, se expresa en las dimensiones
comunitaria, caritativa, catequética, educativa e misionera.
El dicasterio, consciente de la importancia de la parroquia –que reúne a los
fieles laicos en torno al pan de la Palabra y de la Eucaristía para su
crecimiento en santidad y comunión, sigue con atención las iniciativas que, en
su ámbito, tienden a profundizar la formación cristiana, a dar nuevo impulso al
apostolado y a alimentar la vida comunitaria. Entre éstas cabe señalar, por
ejemplo, a las pequeñas comunidades o comunidades eclesiales de base, que son
lugares de compromiso de muchos fieles laicos, y a las formas tradicionales de
la piedad popular (devociones, peregrinaciones, etc.) mediante las cuales
muchísimos laicos expresan su arraigo en la tradición cristiana. Otros momentos
fuertes de movilización del laicado, que no dejan de llamar la atención del
dicasterio, son también los sínodos y los congresos nacionales de católicos.
Tienen especial relevancia en el trabajo del dicasterio en esta perspectiva las
diversas formas de institucionalización de esa participación y
corresponsabilidad eclesial de los laicos, como se da en los consejos
nacionales de laicos que existen en muchos países en cuanto espacios de
encuentros y colaboraciones, y en la presencia y contribución de los laicos en
los consejos pastorales (parroquiales y diocesanos). En colaboración con otros
dicasterios, el Consejo Pontificio para los Laicos se ocupa, en fin, de la
creciente y variada experiencia de los ministerios no ordenados confiados a
laicos.
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El que enseña debe "hacerse todo a todos"(1Co 9,22), para ganarlos a todos para Jesucristo...Sobre todo que no se imagine que le ha sido confiada una sola clase de almas, y que, por consigueinte a todos los fieles en la verdadera piedad, con su único método y siempre el mismo! Que sepa bien que unos son, en Jesucristo, como niños recién nacidos, otros como adolescentes, otros finalmente como poseedores ya de todas las fuerzas...Los que son llamados al minsterio de la predicacón deben, al transmitir la enseñanza del misterio de la fe y de las reglas de las costumbres, acomodar sus palabras al espíritu y a la Inteligencia de sus oyentes.
Catecismo Romano, Prefacio, 11
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