"...los bautizados son consagrados como casa espiritual y sacerdocio santo por la regeneración de Espíritu Santo, para que en toda obra del hombre cristiano ofrezcan sacrificios espirituales y anuncien las maravillas de Aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz. Por ello todos los discipulos de Cristo al perseverar en la oración alabando a Dios deben ofrecerse a sí mismos como hostia viva, santa, agradable a Dios, deben dar también razón de su esperanza en la vida eterna..."
Lumen gentium 10